Novena a María Auxiliadora: Día 02. Con la dulzura y la persuación

CON LA DULZURA Y LA PERSUACIÓN

El sueño de los 9 años se repitió por unos 18 años. En los momentos decisivos de la vida de Don Bosco, el sueño se repite: el Señor no abandona a Juan Bosco. El mejor testimonio es en la noche de 1844: “El segundo domingo de octubre de ese año (1844) dijo a sus muchachos, que el Oratorio se habría trasladado a Valdocco. Pero la incertidumbre del lugar, los medios, las personas me dejaron repensando. La noche anterior me acosté con el corazón inquieto. Esa noche tuve un nuevo sueño, que parece ser un apéndice al que había tenido por primera vez en I Becchi cuando tenía unos nueve años. La imagen general era la misma, pero cada vez iba acompañada de escenas siempre nuevas.

A la mañana siguiente, Don Bosco se sintió más fuerte y más decidido. Por esta razón, podemos decir que más que “sueños” fueron mediaciones desde lo alto. Como dice el salmo: “El Señor lo da a sus amigos mientras duermen”.

A la edad de 16 años, vio acercarse una Señora majestuosa que conducía un gran rebaño y que, acercándose a él y llamándolo por su nombre, le dijo:
«He aquí, Juanito, todo este rebaño, te lo confío a tu cuidado».
“¿Cómo haré – objetó Juan – para cuidar tantas ovejas y corderos?” “No tengas miedo”, respondió la Señora, yo te asistiré”. (¿No es hermoso esta palabra “te asistiré”?)

A la edad de 19 años, el personaje del primer sueño se le apareció de nuevo, vestido de blanco, radiante de espléndida luz, que le repite la invitación, fue casi una orden, de conducir una inmensa multitud de jóvenes. En el mismo año, todavía seminarista, Juan Bosco se vio en un sueño que ya era sacerdote con roquete y estola, trabajando en una sastrería; pero no solo cosía cosas nuevas, sino que también remendaba la ropa desgastada.

Un claro signo que fue llamado para educar no solo a los jóvenes buenos y santos como Domingo Savio, sino también para guiar a los jóvenes descarriados. A la edad de 22 años, en un nuevo sueño, le fue indicado el campo de su futura misión. Vio el valle al lado de la granja de Sussambrino, donde pasaba sus vacaciones, convertirse en una gran ciudad, en cuyas calles y plazas corría una multitud de niños riendo, jugando y blasfemando.

Con su carácter rápido y valiente, Juan se acercó a esos chicos, retándolos e amenazándolos. Viendo que sus amenazas fueron en vano, comenzó a golpearlos; pero aquellos reaccionaron y le pegaron. Mortificado y dolorido, huyó. Es este momento se acerca a él un personaje que le dice que se detenga y regrese con esos revoltosos. Luego, le presentó a una señora de noble aspecto y le dijo: “Esta es mi Madre, déjate guiar por ella”.

La Señora, observándolo con una mirada llena de bondad, le dijo: “Si quieres ganarte estos jóvenes, no tienes que enfréntalos con golpes, pero tómalos con dulzura y persuasión. En ese momento, como en el primer sueño, vio a los jóvenes transformarse en corderos, a los cuales, por orden de esa Señora, comenzó a hacer el pastor de ellos.

Parroquia Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, María Auxiliadora, Virgen Auxiliadora, Virgen de Don Bosco, NovenaREFLEXIONES DEL RECTOR MAYOR

María se ha ganado realmente el título de Auxiliadora porque es madre que ayuda y aconseja, fue así con Don Bosco, con nosotros los salesianos y con toda la familia salesiana es este un consejo, para acercarse siempre más a los niños y jóvenes con la hermosa propuesta de la dulzura y la persuasión, es el consejo de una madre amorosa, una madre que nos dice: no temas, estoy aquí contigo.

TESTIMONIO

Carmelenzo Labate

En un pequeño pueblo llamado Bova Marina, en el profundo sur de la Calabria, mi amado pueblo, vivía Tonino. Tonino tenía 15 años, perteneciente a una familia escuálida ningún deseo de estudiar y de vez en cuando un trabajo ocasional como obrero en la construcción, solo para recaudar algunos pocos dineros.

Pero lo poco que ganaba se lo gastaba en cervezas, y yo que era animador del oratorio salesiano, cuando salía de mi casa siempre lo encontraba frente al bar con la habitual botella de cerveza en la mano. Y Tonino no me caía mal porque tenía buenos ojos, y era un buen muchacho. Siempre me detenía a hablar con él, e intercambiar dos palabras, a hacerle sentir mi presencia, constancia, dulzura.

También me tomaba una cerveza con él, aunque la cerveza no me gustaba, bebía solo para hacerle compañía e intenté hacerle una invitación para ir al oratorio. ¡Pero él nada!

Él me decía: “¿Qué voy a hacer? No sé jugar fútbol y menos tocar un instrumento”.

“Bueno, Tonino, pero también habrá algo que sabrás hacer” “¡Sí, bueno, yo puedo hacer la vertical!” Y en el medio de la calle, baja la cabeza, levanta los pies hacia arriba, y se para en posición vertical. Excelente, lo hizo realmente bien. Pero mientras tanto pasaba el tiempo y las cosas seguían igual. Pero, un día tuve una iluminación.

Estaba preparando una academia en honor de la Virgen y pensé: y si pusiera una escena en la que hay un acróbata que puede hacer una vertical y usar esta aptitud para rezar a la Virgen María, para decirlo con las palabras de Don Bosco, la vertical de Tonino será mi punto accesible al bien. Fui a buscarlo y le puse en evidencia su talento: “¡oh, Tonino! necesito a alguien que sepa cómo hacer una vertical y aquí en el pueblo no hay nadie que pueda hacerlo tan bien como lo haces tú”.

Y esa vez, para hacer esto, lo pude convencer y vino! Él participó al show y frente al pueblo hizo en el escenario una hermosa vertical y fue un gran éxito. Y de ese día recuerdo dos cosas: primero, la alegría en sus ojos, una alegría nunca vista, abría sus brazos hacia el público, como para decir “¡Mírenme! Yo también se hacer algo”. Y luego se me acercó y no solo me dio las gracias, sino que también me dijo: “Pero debe ser hermoso tener a la Virgen como madre”.

Y a partir de ese día Tonino, en lugar de verlo frente al bar con su cerveza, lo encontraba adentro el oratorio.

ORACIÓN

Querida Madre, María Auxiliadora, amada hija del Padre, danos la fuerza para volvernos humildes, fuertes y robustos y acompaña a los que encontraremos, especialmente a los jóvenes, con bondad, comprensión y confianza.

Para que podamos escucharlos y ayudarlos, acompañándolos hacia su total realización en esta tierra y hacia la felicidad eterna. Tú fuiste constituida por Dios como poderosa Auxilio de los cristianos, en cada necesidad pública y privada.

A ti recurren los enfermos en sus enfermedades, los pobres en sus necesidades, los afligidos en sus angustias, los viajeros en los peligros, los moribundos en el sufrimiento de la agonía, y todos reciben de ti su ayuda y su consuelo.

Escucha benignamente mis oraciones, Madre misericordiosa.

Ayúdame amorosamente en todas mis necesidades, líbrame de todos los males y llévame a la salvación. Amén.

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