Novena a Domingo Savio: Día 09

Mira la novena breve a Santo Domingo Savio presionando aquíDomingo Savio, Santo Domingo Savio, Savio, Salesiano, Salesianos, Las Charcas, Parroquia Espíritu Santo, Novena

Señal de la Cruz

Acto de Contrición

Jesús mi Señor y Redentor, yo m arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón porque con ellos he ofendido a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar, y confío en que por tu infinita misericordia me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna.

Oración Inicial

Señor Dios Padre Celestial: Tú que has suscitado en Santo Domingo Savio un modelo admirable para la juventud, un benefactor eficaz para los pobres y angustiados, y un generoso bienhechor para los que necesitan salud, empleo, facilidades de estudio, tranquilidad espiritual, conversión y otra gracia especial, y que con el auxilio de la Virgen María le has permitido hacer tantos y tan admirables prodigios en favor de los devotos que le rezan con fe, concédenos imitarlo en su gran interés por salvar las almas, y por obtener el mayor bien espiritual y corporal para el prójimo. Imitarlo también en su gran pureza, en su admirable alegría, y en el cumplimiento exacto de los deberes de cada día, y después, gozar de su compañía, junto a Ti en el cielo para siempre.

Por la intercesión de tan amable protector, concédenos las gracias que te pedimos en esta novena.

(Cada uno pida los favores que desea obtener)

Desde ahora aceptamos que se cumpla siempre y en todo tu Santísima Voluntad, pero te suplicamos humildemente que tengas misericordia de nosotros, remedies nuestros males, soluciones nuestras situaciones difíciles y nos concedas aquello que más necesitamos para nuestra vida espiritual y material. Todo esto te lo suplicamos en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, quien contigo y en el Espíritu Santo, vive y reina y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Día Noveno: Después de muerto, Domingo Savio aparece a San Juan Bosco

San Juan Bosco tuvo en la vida más de cien sueños maravillosos en los cuales le fueron revelados misteriosos secretos de lo alto. Quizá la visión más famosa de Don Bosco, fue su entrevista con Domingo Savio, después de que éste pasó a la eternidad.

La narra así el santo:

El 6 de diciembre de 1876 vi aparecer en un sueño a Domingo Savio, en un jardín de indescriptible belleza, acompañado de miles de jóvenes de nuestros colegios, y de gran número de sacerdotes educadores, que venían cada uno con un simpático grupo de alumnos. Venían rodeados de músicas y de resplandores.

Domingo aparecía inmensamente bello y brillante. Vestía una túnica blanquísima; en su cintura tenía una franja roja; sobre su cabeza una corona de triunfador y en las manos traía un manojo de flores de belleza incomparable. Domingo parecía un ángel.

Don Bosco y Domingo Savio sostuvieron el siguiente diálogo:

-¿Qué gozan ustedes en el Paraíso?
-Es imposible decirlo, porque la mente humana no es capaz de comprender lo que se goza en el cielo. Pero baste decir que gozamos de la compañía y amistad de Dios. Amamos a Dios. Vemos a Dios. Somos amados por Él.
-¿Y por qué tienes ese vestido tan blanco?

Domingo calló, pero un coro de sus compañeros cantó aquellas palabras de la Biblia: “Porque los que mantuvieron su alma pura, sin pecados de impureza, seguirán al cordero de Dios, con su túnica blanca y brillante, donde quiera que Él vaya”. Luego Domingo explicó que aquella franja roja significaba los grandes sacrificios hechos para conservar la pureza. Todos los jóvenes vestían túnicas blanquísimas y llevaban la franja roja. Y una voz muy bella cantó aquella frase del Evangelio: “Serán como los ángeles de Dios en el cielo”.

Don Bosco preguntó luego a Domingo: “¿Y qué significan esas flores tan hermosas que llevas en las manos?”
-Son virtudes o cualidades que todo alumno debe tener o conseguir si quiere ir al cielo: La Rosa, es la caridad, o sea tener un gran amor a Dios y al prójimo. La Azucena, es la virtud de la pureza. El Girasol, la obediencia. Esas flores medicinales de olor fuerte y sabor amargo significan los sacrificios y mortificaciones que tiene que hacer todo el que desea ser bueno. Y la flor llamada Siempreviva significa que estas virtudes y cualidades hay que practicarlas y tratar de aumentarlas todos los días siempre sin cansarse nunca de esforzarse por ser mejores.
-Y dime Domingo: ¿qué fue lo que más te consoló a la hora de la muerte?
-Lo que más me consoló a la hora de la muerte fue la asistencia de la poderosa Madre de Dios. Recomiéndale a todos tus discípulos que le recen mucho a Ella durante toda su vida.
-¿Y me puedes anunciar algunas cosas que van a suceder en lo futuro?
-Te anuncio tres cosas que van a suceder. El año entrante morirán seis más dos de tus amigos. Será una gran pena para ti, pero Dios te enviará muchos colaboradores más (Al año siguiente murieron seis alumnos y dos salesianos, pero le llegaron bastantes novicios para la Comunidad Salesiana). El año entrante aparecerá una nueva estrella en tu comunidad (En efecto, en 1877, apareció la revista Boletín Salesiano). A la Congregación Salesiana le esperan grandes triunfos, pero con tres condiciones: Que sus sacerdotes se esfuercen por ser dignos ministros del Señor; que todos sean muy devotos de la Virgen María; que le den mucha importancia a la virtud de la castidad.
-¿Y me puedes dar alguna noticia más?
-Mira cuántos son los alunos de tus colegios que han salvado el alma. Pero tengo que darte una grave noticia: Los que me acompañan serían muchísimos más si hubieras tenido más fe.

Don Bosco suspiró de tristeza, y se hizo el firme propósito de pedir más a Dios que le aumentara la fe, y añadió:
-Domingo, ¿me puedes decir cómo es el estado del alma de los alumnos de nuestros colegios?
-Los alumnos de tus colegios, los de ahora y los que vendrán en años futuros, se dividen en tres clases. Te muestro las tres listas de alumnos que hay y que habrá en tus colegios: la primera son los que se conservan sin cometer percado mortal; son inmensamente simpáticos para Dios y en el cielo tendrán un puesto especialísimo. La segunda son los que sí han pecado, pero se han arrepentido, se confiesan y hacen esfuerzos por dejar de ser malos y empezar a ser mejores. Sú número es muchísimo mayor que el de la primera lista. Míralos bien: aquí hay muchos que tú conoces. Otros vendrán muchos años después.
-¿Y la tercera lista?
-La tercera lista es la de los que viven en pecado y siguen tan tranquilos. No se confiesan ni se arrepienten. Como Caín, como Judas y Herodes, viven en paz con sus pecados, y enemigos de Dios. Esa lista no la abras antes de que me vaya, porque su olor es tan asqueroso que nosotros no lo podemos resistir. Es que no hay nada más repugnante que un pecador que quiere seguir pecando y no le da tristeza haber ofendido a un Dios tan bueno.

Don Bosco tenía mucho interés en conocer quiénes estaban en esta lista y empezó a abrirla. Domingo y sus compañeros empezaron a alejarse y al abrir el papel apareció ante los ojos una gran cantidad de jóvenes, muchos de los cuales él conocía muy bien (y otros que llegarían años más tarde a los colegios salesianos).

Vio a muchos que parecían muy buenos en lo exterior y en cambio su alma estaba llena de pecados mortales. Mas en el momento de abrir totalmente la lista de los que viven en pecado se esparció un olor tan insoportable que Don Bosco creyó morir. La hermosa visión de Domingo Savio y sus amigos desapareció. La atmósfera se llenó de oscuridad y al mismo tiempo cruzó los aires un temible relámpago mientras un espantoso trueno se dejaba oír. En ese momento Don Bosco despertó asustadísimo.

-El horrible olor de aquellas almas que viven en pecado mortal penetró en las paredes y se me infiltró en los vestidos -dice Don Bosco- y aún ahora después de mucho tiempo cuando recuerdo aquella hediondez tan asquerosa me vienen deseos de vomitar y me da un fuerte mareo.

Al día siguiente Don Bosco empezó a llamar a los jóvenes para saber si en verdad estaban en las listas que Savio le había mostrado. Y se convenció de que todo era absolutamente cierto. Algunos jovencitos que tenían poca apariencia de simpatía eran puros como ángeles. Pero otros con mucha apariencia de buenas personas eran corrompidos como demonios. Al saber la lista en que cada uno había sido visto, los buenos salían de la habitación de Don Bosco saltando de alegría y bendiciones de Dios. En cambio los malos salían callados. Unos se echaban a llorar y empezaron a cambiar de vida. Otros duraron varios días sin hablar con nadie y algunos se fueron del colegio, porque preferían seguir sufriendo con la hediondez de sus pecados, antes que dejar su mala vida y encontrar la felicidad en una buena confesión y en la amistad de Dios.

Sería algo muy interesante saber en cuál de las tres listas estaremos nosotros.

Ejemplo: La Glorificación de Domingo Savio

El Papa Pío XII lo declaró beato en 1950. Declarar beato significa decir: Dios con varios milagros ha demostrado que sí se ha salvado. Y el 12 de junio de 1954, el mismo pontífice lo canonizó, o sea, lo declaró Santo.

El Papa declara santo a alguno cuando Dios con cuatro grandes milagros ha demostrado que esa persona sí está ya en el cielo. Savio hizo muchísimos milagros antes de ser canonizado.

Pío XII declaró a Domingo patrono de todos los monaguillos del mundo, y patrono de todos los pequeños cantores. Savio tenía una bella voz, y solemnizaba las fiestas cantando muy artísticamente con el coro de la iglesia y del colegio. Además le gustaba muchísimo ayudar en la Santa Misa.

San Juan Pablo II lo puso como modelo a todos los jóvenes del mundo; el 12 de junio de 1979, al cumplirse los 25 años de haber sido canonizado Domingo Savio, el Papa Juan Pablo II, ante más de 30,000 jóvenes en la Plaza de San Pedro en Roma, pronunció un bellísimo discurso y recomendó a todos los jóenes del mundo que lean la biografía de este jovencito, que se esfuercen por imitar las virtudes y cualidades de Domingo y que le pidan con fe que los ayude a ser santos como él, y estén seguros de que su ayuda nunca les fallará.

Práctica

Conseguiré, prestaré y recomendaré a algún joven la biografía de Santo Domingo Savio

Himno y Gozos

Queremos Domingo Savio, antes morir que pecar.

Oid el lema tan sagrado, de Jesucristo Redentor;
abajo el vicio y el pecado, viva el trabajo y la oración.
Ha de vencer la juventud cristiana, a las huestes sin fe, de Satán;
porque es su excelsa inmortal capitana, la Auxiliadora Celestial.

Queremos Domingo Savio, antes morir que pecar.

A lucha cual Domingo Savio, supo valiente en la lid combatir;
siempre repitan como él nuestros labios, nunca pecar, antes morir.
Quiero vivir repitiendo, antes morir que pecar.

Queremos Domingo Savio, antes morir que pecar.

Gloria, oh Savio, a ti se cante, bella flor de juventud;
haz de nuestra alma tan amante, como tú de la virtud.
Por senda de lirios, que lleva al Edén,
invita a las almas, que anhelan el bien.
Oh angélico Savio, modelo gentil,
tu ejemplo enardezca, la edad juvenil.

Queremos Domingo Savio, antes morir que pecar.

De tu bella juventud, oh Domingo, fue ideal;
el vivir venciendo al mal, y buscando la virtud.
La dulzura de tu vida, fue la Santa Eucaristía.
Y por eso fuiste fuerte, y por eso fuiste puro
como un ángel de alegría.

Queremos Domingo Savio, antes morir que pecar.

De Don Bosco tu maestro, eres fúlgida victoria;
y aprendiste la sonrisa, que difunde las bellezas infinitas de la gloria.
Oh modelo juvenil, haz que crezca la pureza,
haz que crezca el heroísmo, y sigamos tus ejemplos
con amor y fortaleza.

Queremos Domingo Savio, antes morir que pecar.

Oración Final

Angélico Domingo Savio, que en la escuela de Don Bosco aprendiste a recorrer los caminos de la santidad juvenil, enséñanos a imitar tu amor a Jesús y María y tu celo por la salvación de las almas, y alcánzanos del Señor que practicando tu lema: “Antes morir que pecar”, podamos conseguir la salvación eterna. Tú que pasaste la vida amando a Dios y haciendo el bien a los demás, intercede ante el Señor para que si conviene para el bien de nuestra alma nos conceda la gracia que te estamos pidiendo en esta novena, y pídele a la Divina Bondad que después de una vida llena de buenas obras en esta tierra, logremos hacerte compañía alabando en el cielo al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Jaculatoria

Santo Domingo Savio, ruega por nosotros.

Señal de la Cruz

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