Novena a Domingo Savio: Día 03

Mira la novena breve a Santo Domingo Savio presionando aquí Domingo Savio, Santo Domingo Savio, Savio, Salesiano, Salesianos, Las Charcas, Parroquia Espíritu Santo, Novena

Señal de la Cruz

Acto de Contrición

Jesús mi Señor y Redentor, yo m arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón porque con ellos he ofendido a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar, y confío en que por tu infinita misericordia me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna.

Oración Inicial

Señor Dios Padre Celestial: Tú que has suscitado en Santo Domingo Savio un modelo admirable para la juventud, un benefactor eficaz para los pobres y angustiados, y un generoso bienhechor para los que necesitan salud, empleo, facilidades de estudio, tranquilidad espiritual, conversión y otra gracia especial, y que con el auxilio de la Virgen María le has permitido hacer tantos y tan admirables prodigios en favor de los devotos que le rezan con fe, concédenos imitarlo en su gran interés por salvar las almas, y por obtener el mayor bien espiritual y corporal para el prójimo. Imitarlo también en su gran pureza, en su admirable alegría, y en el cumplimiento exacto de los deberes de cada día, y después, gozar de su compañía, junto a Ti en el cielo para siempre.

Por la intercesión de tan amable protector, concédenos las gracias que te pedimos en esta novena.

(Cada uno pida los favores que desea obtener)

Desde ahora aceptamos que se cumpla siempre y en todo tu Santísima Voluntad, pero te suplicamos humildemente que tengas misericordia de nosotros, remedies nuestros males, soluciones nuestras situaciones difíciles y nos concedas aquello que más necesitamos para nuestra vida espiritual y material. Todo esto te lo suplicamos en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, quien contigo y en el Espíritu Santo, vive y reina y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Día Tercer: El Sermón que más impresión le causó

Hacía ya seis meses que Savio estaba en el Oratorio o colegio de Turín. Un día Don Bosco les hizo un sermón a los jóvenes acerca de este tema: “Dios quiere que cada joven sea santo. Ser santo no es imposible para un joven. Hay medios muy fáciles para uno hacerse santo. Dios tiene inmensos premios para el joven que se dedique a ser santo”. Y les explicó que ser santo no es hacer milagros, o no tener defectos. Que los que ahora son santos y los veneramos en los altares también tenían mal genio y pereza y envidia y tentaciones como nosotros, pero se esforzaron por vencer sus defectos y lo lograron. Les insistió mucho en que el mejor modo de hacerse uno santo es cumplir cada día con la mayor exactitud los deberes de su oficio; ofrecerle a Dios todo lo que hace y todo lo que sufre, y tratar a los demás como cada uno quiere que lo traten a él. Les recordó que el que lee Vidas de Santos se entusiasma mucho por la santidad y aprende caminos muy fáciles para llegar a ser santo él también, y que la vida que más provecho hace a quien la lee es la de Jesucristo, que se encuentra narrada en los Santos Evangelios… etc”.

Aquel sermón fue para Domingo como una chispa en un barril de pólvora: hizo despertar en todos sus deseos de ser santo. Su corazón se llenó de un inmenso anhelo de conseguir la santidad.

Y empezamos a verlo más callado que de costumbre y sumamente serio, y paracía preocupado -dice Don Bosco- después de algunos días de verlo así, creí que estaba mal de salud y le pregunté:
-¿Domingo, sufres algún mal?
-No, padre, lo que estoy sufriendo es un bien.
-¿Cómo así?
-Sí, padre: quiero decirle que desde su sermón de hace unos días acerca del gran deseo que Dios tiene de que seamos santos, y de la facilidad de llegar a conseguir la santidad, he sentido un deseo inmenso, una necesidad total de hacerme santo. Yo no creí que uno de joven podía llegar a ser santo. Me imaginaba que para serlo tenía que irse a un convento o ser ya muy viejito. Pero ahora comprendí que se puede ser santo en cualquier edad y en cualquier oficio y en cualquier parte donde uno viva, he quedado tan emocionado que ya no siento sino una sola preocupación: ser santo. Mi única tristeza sería no serlo.

Alabé su buen deseo -dice Don Bosco- pero le insistí en que para ser santo hay que ser muy alegre. Que un santo triste es un triste santo. Que a Dios hay que darle el gran gustazo de vernos siempre muy alegres.

Que donde hay tristeza puede estar el demonio, pero donde está Dios hay siempre alegría. Y le aconsejé que no andara triste, ni muy serio, ni apartado de los demás. Que en los recreos ugara como el que más, y en las reuniones estuviera siempre con ánimo muy alegre, y se propusiera cumplir el mandato de San Pablo: “Estad siempre alegres. Os lo repito: estad siempre alegres”.

Luego ofrecí darle algún regalo y le pregunté qué deseaba que le obsequiara. Inmediatamente me contestó: “El regalo que más deseo es que me ayude a ser santo”.

Ejemplo: El Milagro que hizo que lo declararan Santo

Para que alguien sea declarado santo necesita hacer algún milagro que ningún médico pueda explicar. Savio ha hecho muchísimos y continúa haciéndolos. De ellos la Iglesia aceptó cuatro que ningún médico pudo explicar cómo se havía obrado, y uno de los más famosos es el siguiente:

Una mamá iba a ser operada de un tumor en la garganta. Si no moría en la operación, quedaba muda (era a principios del siglo 20). Y tenía muchos hijos pequeños. Todos en la familia y en el colegio salesiano empezarona rezar a Domingo Savio. Y la noche anterior a la operación, la señora despertó casi asfixiada, empezó a toser y vomitó el tumor. Se le había despredido sin operación, de una manera que ningún médico pudo explicar cómo pudo haber sucedido.

Domingo Savio repite a sus devotos la frase de Jesús: “Según sea tu fe, así serán las cosas que te sucederán”.

Práctica

Me esforzaré por parecer alegre y amable en mis palabras y en mi rostro.

Himno y Gozos

Queremos Domingo Savio, antes morir que pecar.

Oid el lema tan sagrado, de Jesucristo Redentor;
abajo el vicio y el pecado, viva el trabajo y la oración.
Ha de vencer la juventud cristiana, a las huestes sin fe, de Satán;
porque es su excelsa inmortal capitana, la Auxiliadora Celestial.

Queremos Domingo Savio, antes morir que pecar.

A lucha cual Domingo Savio, supo valiente en la lid combatir;
siempre repitan como él nuestros labios, nunca pecar, antes morir.
Quiero vivir repitiendo, antes morir que pecar.

Queremos Domingo Savio, antes morir que pecar.

Gloria, oh Savio, a ti se cante, bella flor de juventud;
haz de nuestra alma tan amante, como tú de la virtud.
Por senda de lirios, que lleva al Edén,
invita a las almas, que anhelan el bien.
Oh angélico Savio, modelo gentil,
tu ejemplo enardezca, la edad juvenil.

Queremos Domingo Savio, antes morir que pecar.

De tu bella juventud, oh Domingo, fue ideal;
el vivir venciendo al mal, y buscando la virtud.
La dulzura de tu vida, fue la Santa Eucaristía.
Y por eso fuiste fuerte, y por eso fuiste puro
como un ángel de alegría.

Queremos Domingo Savio, antes morir que pecar.

De Don Bosco tu maestro, eres fúlgida victoria;
y aprendiste la sonrisa, que difunde las bellezas infinitas de la gloria.
Oh modelo juvenil, haz que crezca la pureza,
haz que crezca el heroísmo, y sigamos tus ejemplos
con amor y fortaleza.

Queremos Domingo Savio, antes morir que pecar.

Oración Final

Angélico Domingo Savio, que en la escuela de Don Bosco aprendiste a recorrer los caminos de la santidad juvenil, enséñanos a imitar tu amor a Jesús y María y tu celo por la salvación de las almas, y alcánzanos del Señor que practicando tu lema: “Antes morir que pecar”, podamos conseguir la salvación eterna. Tú que pasaste la vida amando a Dios y haciendo el bien a los demás, intercede ante el Señor para que si conviene para el bien de nuestra alma nos conceda la gracia que te estamos pidiendo en esta novena, y pídele a la Divina Bondad que después de una vida llena de buenas obras en esta tierra, logremos hacerte compañía alabando en el cielo al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Jaculatoria

Santo Domingo Savio, ruega por nosotros.

Señal de la Cruz

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: