Domingo se aparece ante Don Bosco

Parroquia Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, Domingo Savio, Santo Domingo Savio, Don Bosco, San Juan Bosco, ReportajeCiudad de Guatemala, Guatemala
Texto: Biografía de Domingo Savio escrita por Don Bosco
Fotos: Internet

Don Bosco tuvo en la vida más de ciento cincuenta sueños maravillosos en los cuales les fueron revelados misteriosos secretos de lo alto.Quizá la visión más famosa de Don Bosco, fue su entrevista con Domingo Savio, después de que éste pasó a la eternidad; así la cuenta Don Bosco.

El 6 de diciembre de 1876 vi aparecer en un sueño a Domingo Savio, en un jardín de indescriptible belleza acompañado de miles de jóvenes de nuestros colegios, y de gran número de sacerdotes educadores, que venían cada uno con un simpático grupo de alumnos. Venían rodeados de músicas y de resplandores. Domingo aparecía inmensamente bello y brillante. Vestía una túnica blanquísima; en su cintura tenía una franja roja; sobre su cabeza una corona de triunfador y en las manos traía un manojo de flores de belleza incomparable. Domingo parecía un ángel.

Al verlo, no pude resistirme y pregunté: ¿Qué gozan ustedes en el Paraíso?
– Es imposible decirlo, porque la mente humana no es capaz de comprender lo que se goza en el Cielo. Pero basta decir que gozamos de la compañía y amistad de Dios. Amamos a Dios. Vemos a Dios. Somos amados por Él.
-¿Y porqué tienes ese vestido tan blanco?

Domingo calló, pero un coro de sus compañeros cantó aquellas palabras de la Biblia: “Porque los que mantuvieron su alma pura, sin pecados de impureza, seguirán al Cordero de Dios, con su túnica blanca y brillante, dondequiera que Él vaya”.

Luego Domingo me explicó que aquella franja roja significaba los grandes sacrificios hechos para conservar la pureza. Todos los jóvenes vestían túnicas blanquísimas y llevaban la franja roja. Y una voz muy bella cantó aquella frase del Evangelio: “Serán como los ángeles de Dios en el cielo” (Sn. Marcos 12, 25).

-¿Y qué significan esas flores tan hermosas que llevas en las manos?
-Son las virtudes o cualidades que todo alumno debe tener o conseguir si quiere ir al cielo. La Rosa: es la caridad, o sea, tener un gran amor a Dios y al prójimo. La Azucena: es la virtud de la pureza. El Girasol: la obediencia. Esas flores medicinales de olor fuerte y sabor amargo significan los sacrificios y mortificaciones que tiene que hacer todo el que desea ser bueno. Y la flor llamada la Siempreviva significa que éstas virtudes y cualidades hay que practicarlas y tratar de aumentarlas todos los días, siempre sin cansarse nunca de esforzarse por ser mejores.
-Y dime Domingo, ¿qué fue lo que más te consoló a la hora de la muerte?
-Lo que más me consoló a la hora de la muerte fue la asistencia de la poderosa Madre de Dios. Recomiéndales a todos tus discípulos que le recen mucho a Ella durante toda su vida.
-¿Y me puedes anunciar algunas cosas que van a suceder en lo futuro?
-Te anuncio tres cosas que van a suceder:

La primera es que el año entrante morirán seis más dos de tus amigos. Será una gran pena para ti, pero Dios te enviará muchos colaboradores más (Efectivamente al año siguiente, 1877, mueren seis alumnos y dos salesianos, pero llegaron bastantes novicios para la Comunidad Salesiana).
La segunda es que el próximo año aparecerá una nueva estrella en tu Comunidad (En el año de 1877 se publica por primera vez la revista Boletín Salesiano).
La tercera es que a la Congregación Salesiana le esperan grandes triunfos, pero con tres condiciones: Que sus sacerdotes se esfuercen por ser dignos ministros del Señor; que todos sean muy devotos de la Virgen María Auxiliadora; que le den mucha importancia a la virtud de la castidad.

-¿Y me puedes dar alguna noticia más?
-¡Cuántos son los alumnos de tus colegios que han salvado sus almas!, pero tengo que darte una grave noticia: Los que me acompañan serían muchísimos más si hubieras tenido más fe.

Don Bosco suspiró de tristeza, y se hizo el firme propósito de pedir más a Dios que le aumentara la fe, y tratar de aumentarla él mismo también, leyendo más la Sagrada Biblia.

-Domingo, ¿me puedes decir cómo es el estado del alma de los alumnos de nuestros colegios?
-Los alumnos de tus colegios, los de ahora y los que vendrán en años futuros, se dividen en tres clases. Te muestro las tres listas de alumnos que hay y habrá en tus colegios:

1ra. Los que se conservan sin cometer pecado mortal. Son inmensamente simpáticos para Dios y en el cielo tendrán un puesto especialísimo.
2da. Los que sí han pecado, pero se han arrependito, se confiesan y hacen esfuerzos por dejar de ser malos y empezar a ser mejores. Su número es muchísimo mayor que el de la primera lista. Míralos bien. Aquí hay muchos que tú conoces. Otros vendrán muchos años después.

-¿Y la tercera lista?
-La tercera lista es la de los que viven en pecado y siguen tan tranquilos. No se confiesan ni se arrepienten. Como Cain, como Judas y Herodes viven en paz con sus pecados, y enemigos de Dios. Esa lista no la abras antes de que yo me vaya, porque su olor es tan asqueroso que nosotros no la podemos resistir. Es que no hay nada más repugnante que un pecador que quiere seguir pecando y no le da tristeza haber ofendido a un Dios tan bueno.

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Don Bosco tenía mucho interés en conocer quienes estaban en esta lista y empezó a abrirla. Domingo y sus compañeros empezaron a alejarse y al abrir el papel apareció ante los ojos una gran cantidad de jóvenes, muchos de los cuales él conocía muy bien (y otros que llegarían años más tarde a los colegios salesianos). Vio a muchos que parecían muy buenos en lo exterior y en cambio su alma estaba llena de pecados mortales.

Mas en el momento de abrir totalmente la lista de los que viven en pecado se esparció un olor tan insoportable que Don Bosco creyó morir. La hermosa visión de Domingo Savio y sus amigos desapareció. La atmósfera se llenó de oscuridad y al mismo tiempo cruzó los aires un temible relámpago mientras un espantoso trueno se dejaba oir. En ese momento Don Bosco despertó asustadísimo.

Narra Don Bosco: “El horrible olor de aquellas almas que viven en pcado mortal penetró en las paredes y se me infiltró en los vestidos, y aún ahora después de mucho tiempo, cuando recuerdo aquella hediondez tan asquerosa me vienen deseos de vomitar y me da un fuerte mareo”.

Al día siguiente Don Bosco empezó a llamar a los jóvenes para saber si en verdad estaban en las listas que Savio le había mostrado. Y se convenció de que todo era absolutamente cierto. Algunos jovencitos que tenían poca apariencia de simpatía eran puros ángeles. Pero otros con mucha apariencia de buenas personas eran corrompidos como demonios. Al saber la lista en que cada uno había sido visto, los buenos salían de la habitación de Don Bosco saltando de alegría y bendiciendo a Dios. En cambio los malos salían callados. Unos se echaban a llorar y empezaron a cambiar de vida. Otros duraron varios días sin hablar con nadie y algunos se fueron del colegio, porque preferían seguir sufriendo con la hediondez de sus pecados, antes que dejar su mala vida y encontrar la felicidad en una buena confesión y en la amistad con Dios.

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