Santoral

22 de agosto: Santa María Reina

22 Santa María Virgen, ReinaSanta María Reina

Hoy, día 22, celebramos una fiesta de la Virgen María, que viene a ser la segunda parte de la fiesta del día 15. Entonces se celebraba la Asunción de la Virgen al cielo. Cuando ella murió, se la llevaron al cielo los ángeles, pero como ella era la Madre de Dios, subió al cielo en cuerpo y alma. Fue un extraordinario regalo que le hizo Dios por ser la Madre de Jesús y haber sido la persona más buena que ha habido.

Pues bien, justo a los siete días, tenemos otra fiesta de la Virgen: su coronación en el cielo como Reina de todas las cosas.

¿Te acuerdas que al empezar la Salve le decimos a la Virgen: <<Dios te salve, Reina y Madre de misericordia>>? Eso es lo que celebramos hoy: que la Virgen María, por ser la Madre de Jesús es también nuestra madre, y como entró en el cielo igual que su Hijo Jesús, es también nuestra Reina.

Es verdad que hoy no es una fiesta tan grande como la del día 15, pero es normal. El día de la Asunción es la fiesta más grande de muchos pueblos y lo celebran con mucha alegría. Le dedican a la Virgen toda clase de festejos. Hoy ya no hace falta. La Virgen está contentao con que ahora le recemos y le pidamos cosas.

Tú puedes pedirle a nuestra Reina que los hombres, todos los hombres, sean buenos. Que haya paz en todas las partes del mundo. Que muchas personas conozcan y crean a Jesús.

Ser Reina del cielo le costó mucho a la Virgen. Tuvo que sufrir mucho en la tierra: cuando nación Jesús en medio de la pobreza del establo, cuando se le perdió durante tres días en Jerusalén, cuando se fue de su lado para predicar el Evangelio, cuando sufrió tanto en su Pasión y Muerte. Pero como ella sabía que todo tenía que pasar para que se realizara la salvación de los hombres, lo aceptó todo porque era voluntad de Dios.

Ya se lo había anunciado el bueno de Simeón cuando presentó a Jesús en el templo (2 de febrero). Le había dicho que una espada le atravesaría el alma y era verdad. Fue la espada del dolor. Pero ese dolor la llevó a ser proclamada Reina del Cielo.

La corona de reina que lleva no es oro y piedras preciosas como las de los reyes de la tierra; su corona es de amor a Dios y a los hombres por quienes murió y resucitó Jesús, su Hijo. Es ése el amor con el que nuestra Madre y Reina escucha a sus hijos porque nos quiere mucho.

Tenemos que demostrarle que nosotros también la queremos y tenemos que procurar ser cada vez más buenos. No te olvides tú nunca de tu madre del Cielo, la Virgen María, y rézale todos los días.

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