Don Bosco Meditaciones

Meditación para el día sábado: La Devoción a la Virgen

Salesiano, San Juan Bosco, Don Bosco, Parroquia Espíritu Santo, Las CharcasLa devoción a la Sma. Virgen es una gran defensa y una ayuda poderosa para progresar en la virtud. Quien se encuentre en dificultades y peligros que acuda a Ella y hallará una Madre amorosa que le ayudará admirablemente.

La Iglesia aplica a la Sma. Virgen las palabras de la Sabiduría: 2Los que me honran poseerán la vida eterna”.

LOS TRES FAVORES QUE LE DEBEMOS PEDIR A LA VIRGEN

Hay tres favores o gracias que debemos pedir frecuentemente a la Sma. Virgen sin cansarnos nunca de pedirlos porque nunca dejaremos de necesitarlos.

EL PRIMER FAVOR: que nos auude a conservarnos en gracia de Dios, o sea que nos libre de todo pecado grave. Que no nos deje jamás cometer un pecado grave. Esta gracia hay que pedirla todos los días y no dejar hamás de pedirla, porque los demás favores ¿de qué servirán si no obtenemos este que es el más importante de todos?
¿Recordamos qué es un pecado grave? Es renunciar a ser hijos de Dios para convertirnos en esclavos de Satanás. Es perder la amistad con Nuestro Señor. Es perder la hermosura del alma (pues la gracia nos hace hermosos como ángeles) y volvernos feos como demonios, pues el pecado afea horriblemente nuestro espíritu.

Pecar es perder muchísioms premios que Dios tiene preparados para los que viven en su santa gracia y amistad y exponernos a perder la vida eterna, y colocarnos como si estuviéramos pendientes de un delgado hilo en las puertas mismas del infierno y de la eterna condenación.

¿De qué servirá conseguir todo lo demás si vivimos en pecado? Por eso la gracia de evitar e pecado grave es el favor que tenemos que pedir a Dios por medio de la Virgen Santísima cada día, mañana, tarde y noche, y especialmente cuando recemos por tres veces el Dios te salve María, antes de acostarnos, y al mirar la Santa Hostia cuando el sacerdote la presenta al pueblo en el momento de la elevación en la Santa Misa.

EL SEGUNDO FAVOR: la segunda gracia que debemos pedir a Dios por medio de la Santísima Virgen es la de conservar la santa virtud de la pureza.

Recordeos algunos de los medios que nos ayudarán a conservar esta virtud tan importante:
Huir del trato demasiado confianzudo con personas de otro sexo, o con personas que puedan ser ocasión de ofender a Dios con pecados de sensualidad. Si no huimos de la ocasión, no seremos capaces de evitar el pecado. Si conservamos la santa virtud de la pureza seremos muy agradables a Dios, tendremos gran paz en el alma y nos evitaremos muchas tristezas y males; pero para conservarnos puros es absolutamente necesario no entablar amistades demasiado confianzudas con personas que ofrezcan peligros para nuestra castidad.

Un medo que ayuda muchísimo a conservar la santa pureza consiste en saber dominar los sentidos; por ejemplo la vista; evitando mirar figuras, imágenes, libros o revistas o teatros y espectáculos que no convienen. El gusto; evitando toda bebida alcoholica, no comer ni beber en exceso jamás. Los oídos; no aceptando conversaciones maliciosas. No frecuentar bailes ni diversiones donde la sensualidad puede dominarnos.

Los ojos son las ventanas por las cuales los enemigos del alma pueden entrar a matar nuestra vida de gracia y amistad con Dios y por donde el pecado puede llegar a dañar nuestro corazón. Muchas pasiones se encienden cuando una persona no sabe dominar sus ojos. Por lo tanto no nos detengamos a mirar malas revistas, o figuras indecentes o personas mal vestidas, o escenas que van contra la santa pureza, o excitan las pasiones.

San Luis fue un santo extraordinariamente puro, y de el se narra que una de las causas para lograr mantener su alma sin la más mínima mancha de impureza fue el saber dominar muy bien sus ojos. No siquiera en el rostro de su propia madre fijaba los ojos; y cuando ya había estado dos años como edecán en la Casa del rey de España, no había fijado nunca sus ojos en el rostro de la reina ni de otras jóvenes y esto le conservó su alma tranquila y sin el ataque de tantas tentaciones que vienen por no saber dominar la vista.

A Domingo Savio preguntaban por qué no se detenía a mirar láminas y personas atrayentes y respondió: “Quiero guardar mis ojos para mirar a Dios en el cuelo y contemplar el rostro bellísimo de mi Madre Celestial en el paraíso”.

EL TERCER FAVOR: Una tercera gracia hay que pedir a Nuestra Señora la Madre de Dios: que nos libre de toda amistad que pueda ser dañosa para nuestra alma.

Es absolutamente necesario evitar la amistad con aquellas personas que tienen malas conversaciones, es decir que tratan temas de los cuales no hablarían en presencia de personas muy venerables. Mantengámonos lejos de quienes hablan mal o llevan vida mala, aunque sean de nuestra familia. La amistad con un demonio sería quizá menos peligrosa que la amistad con un persona de éstas.

Digamos cada día: Madre querida, Virgen María haced que yo salve el alma mía. Amén.

Si tú haces algo por la Virgen María, la Virgen María hará mucho por ti.

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