06 de mayo: Santo Domingo Savio

Santo del Día, Santoral DiarioSanto Domingo Savio

Mucho hemos escuchado hablar sobre Domingo Savio, pero más sobre su famosa frase: ‘Antes morir que pecar’ pero, ¿sabías que es el fundador de la ‘Compañía de la Inmaculada Concepción’?. He tenido la dicha de leer la biografía que escribió el propio Don Bosco y, basándome en ella, te contaré un poco de este santo que admiro mucho.

Recuerda que puedes conocer más sobre la vida de este santo presionando aquí

En pequeño pueblecito italiano, llamado Riva de Chieri, nace Domingo Savio un 2 de abril de 1842, en el seno de una familia muy pobre. Su papá, Carlos Savio, era herrero de profesión y su mamá, Brígida, se dedicó a los quehaceres de la casa. A los dos años de edad, Domingo se mudó junto con sus padres a Murialdo, cerca de Castelnuovo de Asti, siempre en Italia.

Desde pequeño, Domingo mostró un temperamento dulce, y un corazón my piadoso; a los cuatro años, ya realizaba sus oraciones de la mañana y de la noche él solito. “Siendo tan pequeño -narra Don Bosco en la biografía de Domingo- él era muy dependiente de su mamá pero, cuando alguna que otra vez se independizaba, era para retirarse a algún rincón de la casa y así poder entregarse con mayor libertad a la oración”.

Leyendo en la biografía de Domingo escrita por Don Bosco, se encuentran los testimonios de muchas personas que veían como un niño de apenas 5 ó 6 años de edad llegaba en compañía de su mamá a la iglesia y, si esta se encontraba cerrada, podían ser testigos de un bello espectáculo. En lugar de corretear por todo el atrio, como los demás niños, Domingo se colocaba de rodillas en el umbral de la puerta, juntaba sus manos en el pecho, inclinaba un poco la cabeza y se ponía a rezar hasta que la iglesia fuese abierta. No importaba si era un día caluroso, llovía o, incluso, caía nieve, la actitud de Domingo siempre era la misma.

En la noche del 5 de abril de 1849, Domingo se acercó a su mamá y le dijo: ‘Mamá, mañana voy a hacer mi primera comunión; perdóneme usted todos los disgustos que le he dado en lo pasado yo le prometo portarme muy bien de hoy en adelante, ser aplicado en la escuela, obediente, dócil y respetuoso a todo lo que usted me mande‘, luego se echó a llorar; Brígida, muy conmovida por este gesto le respondió: ‘Vete tranquilo, querido Domingo, pues todo está perdonado; pide a Dios que te conserve siempre bueno y ruega también por mí y por tu padre‘.

Al día siguiente, Domingo salió muy temprano a la Iglesia, fue el día de su Primera Comunión. Ese mismo día, Domingo escribió en un papel una pequeña promesa que hizo a Jesús y que mantuvo hasta el último día de vida. El papel decía así: ‘Propósitos que yo, Domingo, Savio, hice en el año 1849 con ocasión de mi primera comunión, a los siete años de edad:

Me confesaré muy a menudo y recibiré la sagrada comunión siempre que el confesar me lo permita.
Quiero santificar los días de fiesta.
Mis amigos serán Jesús y María.
Antes morir que pecar.

Cada día de su vida era un ejemplo de santidad para quienes lo conocían; era un muchacho alegre y valiente, que sabía rechazar las tentaciones que se le presentaban pues tenía en mente una sola idea: ser sacerdote.

El 2 de octubre de 1854 conoció a Don Bosco; desde ese instante este santo sacerdote fue su guía espiritual y fue quien, a través de un sermón, plantó en Domingo esa idea que lo guiaría el resto de su vida y que él frecuentemente repetía: ‘¡Quiero ser santo!’.

Era tanta su devoción a la Madre de Dios que luego de que fuese promulgado como Dogma de Fe, la Inmaculada Concepción de María, Domingo se reunió con varios de sus amigos y fundó la Compañía de la Inmaculada Concepción, un grupo que se dedicaría a promover la devoción a la Virgen María.

Domingo buscaba como hacer penitencia pero Don Bosco no se lo permitía, mas bien le dejó otra profunda enseñanza: ‘La Santidad consiste en estar siempre alegres‘, misma que Domingo puso en práctica inmediatamente.

La salud de Domingo se agravó notablemente; Don Bosco, aconsejado por el médico, ordenó a Domingo que fuese a casa, con su familia, para descansar y luego volviese al Oratorio. el 1 de marzo de 1857, a las dos de la tarde, marchaba a casa acompañado de su padre. Domingo al despedirse de sus amigos les dijo: ‘¡Adiós, queridos compañeros, adiós a todos, Rogad por mí. Hasta vernos allí donde siempre estaremos con el Señor‘.

Ocho días más tarde, el 9 de marzo de 1857, la salud de Domingo había empeorado aún más; el médico trató de hacer todo lo posible pero nada mejoraba al muchacho. Era la tarde de aquel lunes; Domingo ya había recibido los últimos auxilios; se encontraba como dormido cuando despertó de pronto y dijo: ‘Adiós, papá; el señor cura quiso decirme algo más y no lo recuerdo… Oh! Pero… ¡Qué cosa tan hermosa veo!‘ diciendo esto y sonriendo con un angelical semblante, Domingo murió. Faltaba poco menos de un mes para que cumpliese los quince años.

Fue el Papa Pío XII quien lo proclamó Santo, siendo la primera persona tan joven que llega a los altares siendo no mártir. Esto ocurrió el 12 de junio de 1954.

Recuerda siempre rezar a Domingo Savio y pedirle que te ayude a seguir su ejemplo y que “Jesús y María sean siempre tus amigos”, tal como él mismo lo pedía.

Recuerda que puedes conocer más sobre la vida de este santo presionando aquí

Oración

Amado Santo Domingo, tu entregaste tu corta vida totalmente por el amor a Jesús y su Madre. Ayuda hoy a la juventud para que se de cuenta de la importancia de Dios en su vida. Tu que llegaste a ser santo a través de la participación fervorosa de los sacramentos, ilumina a padres y niños en la importancia de la frecuencia en la confesión y santa comunión. Tu que a una temprana edad meditaste en los sufrimientos de la Pasión de Nuestro Señor, obten para nosotros la gracia de un ferviente deseo de sufrir por amor a El.

Necesitamos desesperadamente tu intercesión para proteger a los niños de hoy de los engaños de este mundo. Vigila sobre ellos y condúceles por el camino estrecho hacia el Cielo. Pide a Dios que nos de la gracia para santificar nuestras obligaciones diarias llevándolas a cabo de manera perfecta por amor a El. Y recuérdanos la necesidad de practicar la virtud sobre todo en los tiempos de prueba y tribulación.

Santo Domingo Savio, tu que supistes preservar el corazón en la inocencia bautismal, ruega por nosostros.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: