Un mes con Domingo Savio – Día 28: Segundo Milagro para la Beatificación de Domingo”

Santo Domingo Savio, Domingo Savio, Salesiano, Salesianos, Santidad SalesianaMarzo de 1936.

En Barcelona España, Consuelo Adelantado, de 16 años, oratoriana de las Hijas de María Auxiliadora, a consecuencias de una caída quedó con el codo fracturado ( fractura doble y dislocación ). La cosa se complicó al no acudir enseguida el médico. Cuando la ve el Dr. Pamarola el estado de la enferma había empeorado y se hacía necesaria una operación con muy pocas probabilidades de quedar completamente bien.

La noche del 22 de marzo la niña tiene un sueño. Se le aparece un sacerdote desconocido que le ordena comenzar una novena y poner toda su confianza en este santo. Le asegura, además, que el viernes siguiente estará completamente curada.

Cuando al día siguiente cuenta el sueño a las hermanas estas quisieron saber quién había sido el sacerdote del sueño. Le muestran varias fotos. Lo encuentran rápido. Había sido el sacerdote Juan Cagliero, compañero de estudios de Domingo Savio y más tarde Cardenal de la Iglesia. La enferma comenzó enseguida la novena.

Llegó el viernes 27 y el brazo no había mejorado; seguía pesado y tan hinchado como antes. A las 4 de la mañana, sin perder la fe, invoca fervorosamente al santo y ¡oh maravilla! instantáneamente sintió como si le quitaran un gran peso de encima y empezó a mover el brazo sin dolor alguno. Enciende la luz y ve con sorpresa que la hinchazón ha desaparecido y el brazo está completamente curado.

Se levanta, va a misa y cuenta a las hermanas el milagro. Luego se sienta al piano para tocar varios ejercicios sin experimentar la menor dificultad y con una inmensa alegría. ¡Estaba curada!

Este fue el segundo de los dos milagros examinados y aprobados para la Beatificación.

PALABRAS DE DOMINGO SAVIO

Pues bien, cabalmente es esto lo que yo, deseo, papá: cantar eternamente las alabanzas del Señor.

PISTAS DE REFLEXIÓN

¿Confías en el Señor en todo momento, aún cuando atraviesas una grave enfermedad o un agudo dolor?

Cualquier sufrimiento que padezcas, ofrécelo a Dios como un sacrificio que soportas pacientemente.

ORACIÓN

Tú que fuiste un santo desde tu nacimiento y supiste siempre entregarte al Señor sin miedo, ayúdame a que yo también me entregue a Él y deposite en sus manos mi confianza absoluta. Guíame, Domingo, para que mis pasos me conduzcan por buenos caminos; para que pueda descubrir que en la alegría se encuentra la santidad y que, con amabilidad y amor, debo hacerlo todo en nombre de Dios.

Domingo, se siempre mi modelo a seguir y que mi única preocupación sea no pecar, para que así, con mis actos pueda agradar al Señor y honrarlo con mi vida entera para que, al final de la misma pueda como tú alcanzar la santidad. Amén.

Santo Domingo Savio, ayúdame a ser como tú.

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