Nueve Martes a Don Bosco: Octavo Martes

Salesiano, San Juan Bosco, Don Bosco, Parroquia Espíritu Santo, Las CharcasPara empezar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, a mí me pesa, Señor, de todo corazón de haberos ofendido, y propongo firmemente nunca más pecar, confesarme, cumplir la penitencia que me fuere impuesta, y apartarme de todas las ocasiones de ofenderos. Os ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados, y así como os suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita, me los perdonaréis por los méritos de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta el fin de mi vida. Amén.

Oración

¡Oh glorioso San Juan Bosco! que con tan gran amor y celo cultivasteis las múltiples formas de apostolado que hoy florecen en la Iglesia: conceded a sus asociaciones el mayor progreso y desarrollo. Redoblad en todos los corazones la devoción a la Santísima Eucaristía y a María Auxiliadora de los Cristianos. Acrecentad en ellos el amor al Papa, el celo por la propagación de la fe, un solícito esmero por la educación de la juventud y grandes entusiasmos para suscitar nuevas vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras. Haced que en cada una de las naciones se fomente y arraigue la guerra contra la blasfemia y el mal hablar y contra la prensa impía; haciendo surgir en todas partes nuevos cooperadores para las diversas formas de apostolado recomendadas por el Vicario de Cristo. Conceded que tenga feliz éxito en la campaña por la modestia cristiana y consiga muchos sostenedores: infundid en todos los corazones católicos la llama de vuestro celo para que, viviendo en caridad difusiva, puedan, al fin de su vida, recoger el fruto de las muchas obras buenas practicadas durante ella. Así sea.

OCTAVO MARTES: Consideraciones sobre la Santísima Eucaristía.

La palabra de Don Bosco

Don Bosco solía decir: La comunión frecuente y la Misa son las columnas que deben sostener todo edificio educativo. Me preguntáis con qué frecuencia debéis acercaros a la Santa Comunión. Oídme: si los Hebreos comían diariamente el maná: ¿por qué no hemos de recibir también nosotros diariamente la Sagrada Comunión que estaba figurada en el maná? Y si a diario nutrimos nuestro cuerpo, ¿por qué no hemos de nutrir también a diario nuestra alma?

Jesús no lo manda, pero lo desea. Y si queréis saber mi deseo, hélo aquí: “Comulgad con la mayor frecuencia posible, de acuerdo a vuestro confesor”.

Ejemplo

Cuando Don Bosco era aún estudiante en el Seminario, imperaba la costumbre de comulgar sólo una vez por semana. ¡Qué privación más dolorosa para el alma enamorada de aquél que debía ser el Apóstol de la Comunión frecuente y cotidiana! Pero bien pronto supo industriarse para hacerla más a menudo, aquneu, por su devoción, debía sacrificar el desayuno.

A las 8 de la mañana, en vez de ir al comedor con los demás, salía sigilosamente y se iba a la vecina iglesia de San Felipe, que tenía comunicación interna con el Seminario. Comulgaba y luego volvía a reunirse con sus compañeros en el momento de entrar a clase. Y es claro que, teniendo sólo media hora disponible para el café, no tenía tiempo de desayunarse y debía, cada vez que comulgaban, permanecer en ayunas hasta las 12. Y pensar que estaba en la edad del crecimiento cuando sentía más viva la necesidad de nutrirse.

Llegado a Sacerdote, inculcó siempre la frecuencia de los Santos Sacramentos. Sus niños comulgaban, en gran parte, a diario.

Una mañana, viendo una señora una Comunión tan numerosa, se acercó a un niño y le preguntó:
-¿Qué fiesta es hoy?
-Ninguna -le respondió el muchacho,- ¿por qué?
-Como he visto que comulgaban tantos…
-Esto oes cosa de todos los días señora.

Conmovida aquella buena alma, se alejó diciendo: ¡Dichosa la juventud que crece en tal escuela!.

Florecilla

Haz una fervorosa comunión pidiendo la gracia de la salvación eterna.

Oración

¡Oh bienaventurado Padre! Vos que, con visión certera y celo ardoroso, os adelantasteis a la costumbre de comulgar con frecuencia; Vos que pusisteis como granítica columna de vuestro sistema educativo la Comunión frecuente y cotidiana: conseguidnos de Dios que la unión que frecuentemente realizamos con Jesús en la Mesa Eucarística sea prenda de la Eterna Unión de Amor que ha de verificarse un día allá en la Gloria. Así sea.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Súplica a San Juan Bosco para obtener del Señor gracias especiales

¡Oh bienaventurado San Juan Bosco! Cuando vivías en la tierra, no había persona que a Vos recurriese sin recibir pronto consuelo y ayuda, pues, por medio de María Auxiliadora, conseguíais de Dios tantos milagros.

Ahora que moráis en el Cielo, tan cerca de Jesús y de María Auxiliadora- vuestra y a la par nuestra tierna Madre- ¿cómo no será mucho más grande vuestro valimiento y poder?

Pues bien: mirad el apuro en que me encuentro, la necesidad que me apremia y auxiliadme con vuestra intercesión valiosísima, obteniéndome la gracia que imploro.

(Aquí se nombra la gracia que se desea alcanzar)

También Vos, en vida habéis probado las privaciones, enfermedades, ingratitudes, afrentas, calumnias, persecuciones…y sabéis lo que es sufrir.

Por eso, oh San Juan Bosco, os ruego volváis benigno a mi vuestra mirada y me otorguéis cuanto os pido, o lo que fuere de mayor bien para mí.

Obtenedme, sobre todo, una perfecta conformidad con la voluntad de Dios, para que sea meritoria la cruz que la Divina Bondad se complace en regalarme.

Pongo, asimismo, bajo vuestro potente patrocinio a todos los seres de mi familia, para que los defendáis de todo mal, en el alma y en el cuerpo y podamos así todos, un día, haceros corona en el Paraíso. Así sea.

Bienaventurado San Juan Bosco, rogad por nosotros.

Triple Invocación

Primera: A Jesús Sacramentado

Dulcísimo Jesús, que tenéis vuestras delicias en morar entre los hijos de los hombres y ser su alimento espiritual: por los méritos de San Juan Bosco que, con tanto celo, cultivó entre los jóvenes y en todo el pueblo cristiano, el amor y la unión frecuente con vos -¡Oh Jesús Sacramentado! concededme la gracia que humildemente os pido con todo el fervor de mi alma.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Jaculatoria

Sea alabado y reverenciado en todo momento, el Santísimo y Divinísimo Sacramento.

Segunda: A María Auxiliadora

Virgen Santísima, Auxiliadora de los Cristianos que, por medio de San Juan Bosco, habéis realizado y continuáis realizando tantas maravillas, concededme también a mí pobre pecador, por vuestra materna bondad y por los méritos de vuestro fiel Siervo, la gracia que humildemente imploro con todo fervor de mi alma.

Salve

Jaculatoria

María, Auxilio de los Cristianos, rogad por nosotros

Tercera: A San Juan Bosco

Y vos ¡oh San Juan Bosco! presentad mis súplicas a Jesús y a María; valoradlas con vuestra piadosa intercesión y, con la gracia que imploro, concededme también un amor cada día más ardiente al Santísimo Sacramento y a María Auxiliadora. Así sea.

Dígase ahora tres veces

¡Oh bienaventurado San Juan Bosco que dijisteis: “Fe -tened fe- y veréis lo que son los milagros”, ved que con fe viva os pido esta gracia.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Jaculatoria

Glorioso San Juan Bosco, rogad por nosotros.

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