Nueve Martes a Don Bosco: Séptimo Martes

Salesiano, San Juan Bosco, Don Bosco, Parroquia Espíritu Santo, Las CharcasPara empezar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, a mí me pesa, Señor, de todo corazón de haberos ofendido, y propongo firmemente nunca más pecar, confesarme, cumplir la penitencia que me fuere impuesta, y apartarme de todas las ocasiones de ofenderos. Os ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados, y así como os suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita, me los perdonaréis por los méritos de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta el fin de mi vida. Amén.

Oración

¡Oh glorioso San Juan Bosco! que con tan gran amor y celo cultivasteis las múltiples formas de apostolado que hoy florecen en la Iglesia: conceded a sus asociaciones el mayor progreso y desarrollo. Redoblad en todos los corazones la devoción a la Santísima Eucaristía y a María Auxiliadora de los Cristianos. Acrecentad en ellos el amor al Papa, el celo por la propagación de la fe, un solícito esmero por la educación de la juventud y grandes entusiasmos para suscitar nuevas vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras. Haced que en cada una de las naciones se fomente y arraigue la guerra contra la blasfemia y el mal hablar y contra la prensa impía; haciendo surgir en todas partes nuevos cooperadores para las diversas formas de apostolado recomendadas por el Vicario de Cristo. Conceded que tenga feliz éxito en la campaña por la modestia cristiana y consiga muchos sostenedores: infundid en todos los corazones católicos la llama de vuestro celo para que, viviendo en caridad difusiva, puedan, al fin de su vida, recoger el fruto de las muchas obras buenas practicadas durante ella. Así sea.

SÉPTIMO MARTES: Consideraciones sobre María Santísima.

La palabra de Don Bosco

Don Bosco solía decir: María Santísima es la fundadora y será la sostenedora de nuestras obras. Lector, quienquiera que seas y en cualquier cosa te ocupes -escribía en 1865- puedes siempre acudir por medio de la oración a María Santísima. Pero hazlo con fe, que ella es Madre piadosa, que anhela conceder mercedes a sus hijos. Rézale con corazón y con perseverancia, y date por seguro que Ella también para ti será una Providencia en tus necesidades espirituales y temporales.

Ejemplo

Los solemnes festejos de la inauguración del Santuario de María Auxiliadora fueron acompañados por tal abundancia de prodigios y gracias de la Virgen, que no se alcanzó a registrarlos todos, y de muchos se ha perdido la memoria. En el tercer día del Octavario, Don Bosco se hallaba atareadísimo. Debía dejar sus ocupaciones para atender a los que pedían la Bendición de María Auxiliadora o a los que traían relaciones y ofertas por gracias recibidas. Después de una serie de hechos milagrosos, le fue presentada una pobre joven, como de 20 años, afectada de hemiplejía. Tenía medio cuerpo totalmente paralizado. La madre y su hermano la llevaron a una pieza contigua donde, como mejor pudo, se puso de rodillas, invocando con la voz y con las lágrimas el auxilio de María Santísima. Rezaron los circunstantes fervorosamente, Don Bosco le dio la Bendición de María Auxiliadora, y prosiguieron rezando. Y mientras todos, llenos de fe, pedían la suspirada gracia, la paralítica comenzó a mover la mano y luego el brazo. Fue tal la emoción que se apoderó de ella, que cayó desvanecida en el pavimiento repitiendo: “Estoy santa”.

La madre y el hermano la levantaron, la animaron, le dieron una bebida fuerte y la joven recuperó el sentido, quedando completamente curada del mal que, por cuatro años, la había tenido inmóvil.

Florecilla

Rezaré tres Avemarías, todas las noches, pidiendo a la Santísima Virgen su asistencia en el punto de la muerte.

Oración

¡Oh bienaventurado Padre! Vos que de tal modo amasteis a María Santísima y en tal forma fomentasteis su devoción que fundisteis vuestro nombre con el de vuestra Madre celestial, consiguiendo, mediante su Auxilio, éxitos tan sorprendentes: pedidle a María Auxiliadora, que consigamos lo que fue para Vos el anhelo constante de vuestro corazón y la obsesión de vuestra vida: la salvación de nuestra alma. Así sea.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Súplica a San Juan Bosco para obtener del Señor gracias especiales

¡Oh bienaventurado San Juan Bosco! Cuando vivías en la tierra, no había persona que a Vos recurriese sin recibir pronto consuelo y ayuda, pues, por medio de María Auxiliadora, conseguíais de Dios tantos milagros.

Ahora que moráis en el Cielo, tan cerca de Jesús y de María Auxiliadora- vuestra y a la par nuestra tierna Madre- ¿cómo no será mucho más grande vuestro valimiento y poder?

Pues bien: mirad el apuro en que me encuentro, la necesidad que me apremia y auxiliadme con vuestra intercesión valiosísima, obteniéndome la gracia que imploro.

(Aquí se nombra la gracia que se desea alcanzar)

También Vos, en vida habéis probado las privaciones, enfermedades, ingratitudes, afrentas, calumnias, persecuciones…y sabéis lo que es sufrir.

Por eso, oh San Juan Bosco, os ruego volváis benigno a mi vuestra mirada y me otorguéis cuanto os pido, o lo que fuere de mayor bien para mí.

Obtenedme, sobre todo, una perfecta conformidad con la voluntad de Dios, para que sea meritoria la cruz que la Divina Bondad se complace en regalarme.

Pongo, asimismo, bajo vuestro potente patrocinio a todos los seres de mi familia, para que los defendáis de todo mal, en el alma y en el cuerpo y podamos así todos, un día, haceros corona en el Paraíso. Así sea.

Bienaventurado San Juan Bosco, rogad por nosotros.

Triple Invocación

Primera: A Jesús Sacramentado

Dulcísimo Jesús, que tenéis vuestras delicias en morar entre los hijos de los hombres y ser su alimento espiritual: por los méritos de San Juan Bosco que, con tanto celo, cultivó entre los jóvenes y en todo el pueblo cristiano, el amor y la unión frecuente con vos -¡Oh Jesús Sacramentado! concededme la gracia que humildemente os pido con todo el fervor de mi alma.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Jaculatoria

Sea alabado y reverenciado en todo momento, el Santísimo y Divinísimo Sacramento.

Segunda: A María Auxiliadora

Virgen Santísima, Auxiliadora de los Cristianos que, por medio de San Juan Bosco, habéis realizado y continuáis realizando tantas maravillas, concededme también a mí pobre pecador, por vuestra materna bondad y por los méritos de vuestro fiel Siervo, la gracia que humildemente imploro con todo fervor de mi alma.

Salve

Jaculatoria

María, Auxilio de los Cristianos, rogad por nosotros

Tercera: A San Juan Bosco

Y vos ¡oh San Juan Bosco! presentad mis súplicas a Jesús y a María; valoradlas con vuestra piadosa intercesión y, con la gracia que imploro, concededme también un amor cada día más ardiente al Santísimo Sacramento y a María Auxiliadora. Así sea.

Dígase ahora tres veces

¡Oh bienaventurado San Juan Bosco que dijisteis: “Fe -tened fe- y veréis lo que son los milagros”, ved que con fe viva os pido esta gracia.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Jaculatoria

Glorioso San Juan Bosco, rogad por nosotros.

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