Nueve Martes a Don Bosco: Sexto Martes

Salesiano, San Juan Bosco, Don Bosco, Parroquia Espíritu Santo, Las CharcasPara empezar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, a mí me pesa, Señor, de todo corazón de haberos ofendido, y propongo firmemente nunca más pecar, confesarme, cumplir la penitencia que me fuere impuesta, y apartarme de todas las ocasiones de ofenderos. Os ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados, y así como os suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita, me los perdonaréis por los méritos de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta el fin de mi vida. Amén.

Oración

¡Oh glorioso San Juan Bosco! que con tan gran amor y celo cultivasteis las múltiples formas de apostolado que hoy florecen en la Iglesia: conceded a sus asociaciones el mayor progreso y desarrollo. Redoblad en todos los corazones la devoción a la Santísima Eucaristía y a María Auxiliadora de los Cristianos. Acrecentad en ellos el amor al Papa, el celo por la propagación de la fe, un solícito esmero por la educación de la juventud y grandes entusiasmos para suscitar nuevas vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras. Haced que en cada una de las naciones se fomente y arraigue la guerra contra la blasfemia y el mal hablar y contra la prensa impía; haciendo surgir en todas partes nuevos cooperadores para las diversas formas de apostolado recomendadas por el Vicario de Cristo. Conceded que tenga feliz éxito en la campaña por la modestia cristiana y consiga muchos sostenedores: infundid en todos los corazones católicos la llama de vuestro celo para que, viviendo en caridad difusiva, puedan, al fin de su vida, recoger el fruto de las muchas obras buenas practicadas durante ella. Así sea.

QUINTO MARTES: Consideraciones sobre la confesión.

La palabra de Don Bosco

Hablando a sus niños, el 3 de diciembre de 1859, Don Bosco les decía: No tengáis reparos en manifestar al confesor vuestros defectos y vuestras faltas. El ser bueno no consiste en no cometer falta alguna; no. Desgraciadamente todos estamos sujetos a cometerlas. El ser bueno consiste en esto: en tener deseos de enmendarse. Por esto, cuando el penitente manifiesta alguna falta a su confesor, por grave que sea, éste toma en cuenta la voluntad y no se extraña; antes bien, experimenta íntima satisfacción viendo que se le tiene confianza, que se desea estar en gracia de Dios y aventajarse en la virtud.

Ejemplo

En el año de 1849, el hijo de un hotelero de Turín cayó gravemente enfermo. Se llamaba Carlos; tenía 15 años. Don Bosco, siendo su confesor, fue llamado urgentemente. Pero, por desgracia, estaba fuera de la ciudad ese día. Se confesó, por tanto, con otro sacerdote. Un día y medio después moría el jovencito, pidiendo siempre que le trajeran a Don Bosco. Este, llegado que hubo al Oratorio, se apresuró a ir a visitar a Carlos, por si acaso llegaba a tiempo. Al llegar a la casa perguntó a un criado por el joven. -Demasiado tarde, padre- le respondió. -Ha muerto hace unas horas.

Don Bosco replicó: No; estará durmiendo y vosotros creéis que está muerto. Llegaron en ese momento los de la familia y rompieron en desesperado llanto, asegurando que, desgraciadamente, era cierto que había fallecido. ¡Imposible! -exclamó Don Bosco-. Dejadme que vaya a verlo. Y entró.

El cadáver estaba amortajado sobre el lecho. Junto a él, unas velas. Dirigiéndose Don Bosco a sus compañeros, les dijo: Dejadme solo. Hizo luego una breve y fervorosa oración, lo bendijo y llamó por dos veces al niño con tono imperativo: ¡Carlos! ¡Carlos!, levántate.

A su voz el joven muerto comenzó a moverse. Don Bosco rápidamente y de un tirón rasgó la mortaja para que quedara libre y le descubrió el rostro. Carlos, como despertando de un profundo sueño, abrió los ojos, miró a su alrededor, se incorporó y dijo: ¿Cómo me encuentro así?. Luego reconoce a Don Bosco y exclama: ¡Oh Don Bosco! ¡Si supiese! ¡He suspirado tanto por usted! Dios lo manda…ha hecho bien en despertarme.

Don Bosco respondió: Dime todo lo que deseas que para eso estoy aquí. El joven prosiguió: Yo debería estar en el infierno. La última vez que me confesé no tuve el valor de confesar un pecado cometido. Usted sabe…los compañeros…soñé que estaba al borde de un enorme horno encendido. Los demonios me perseguían. Iban a darme alcance, cuando una Señora se interpuso diciendo: “Esperad; aún no está juzgado”. Después usted me despertó: deseo confesarme. Se confesó con la más viva contrición y, recibida la absolución, entraron los de la familia. Carlos, dirigiéndose a su mamá, le dijo: Don Bosco me salva del infierno. Así permaneció dos horas, dueño de sus facultades. Pidió reiteradamente a Don Bosco que recomendara a sus niños ser sinceros en la confesión. Al fin Don Bosco le dijo: Ahora estás en gracia de Dios; el cielo está abierto para ti. ¿Deseas ir allá o quedarte con nosotros? -Deseo ir al Paraíso- respondió. Entonces ¡hasta el cielo…! Y Carlos dejó caer la cabeza sobre la almohada, cerró los ojos, quedó inmóvil y se durmió en el Señor.

Florecilla

Fórmate el hábito de hacer, a menudo, actos de contrición por los pecados de tu vida pasada.

Oración

¡Oh bienaventurado Santo! Vos que fuisteis el infatigable apóstol de la Confesión; Vos que consumisteis vuestra vida en la ímproba, pero fecunda, labor de purificar las almas; haced que nosotros nos acerquemos siempre al Sacramento de la Reconciliación con las debidas disposiciones y que, confesando siempre sinceramente nuestras culpas, merezcamos cantar un día las misericordias de Dios. Así sea.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Súplica a San Juan Bosco para obtener del Señor gracias especiales

¡Oh bienaventurado San Juan Bosco! Cuando vivías en la tierra, no había persona que a Vos recurriese sin recibir pronto consuelo y ayuda, pues, por medio de María Auxiliadora, conseguíais de Dios tantos milagros.

Ahora que moráis en el Cielo, tan cerca de Jesús y de María Auxiliadora- vuestra y a la par nuestra tierna Madre- ¿cómo no será mucho más grande vuestro valimiento y poder?

Pues bien: mirad el apuro en que me encuentro, la necesidad que me apremia y auxiliadme con vuestra intercesión valiosísima, obteniéndome la gracia que imploro.

(Aquí se nombra la gracia que se desea alcanzar)

También Vos, en vida habéis probado las privaciones, enfermedades, ingratitudes, afrentas, calumnias, persecuciones…y sabéis lo que es sufrir.

Por eso, oh San Juan Bosco, os ruego volváis benigno a mi vuestra mirada y me otorguéis cuanto os pido, o lo que fuere de mayor bien para mí.

Obtenedme, sobre todo, una perfecta conformidad con la voluntad de Dios, para que sea meritoria la cruz que la Divina Bondad se complace en regalarme.

Pongo, asimismo, bajo vuestro potente patrocinio a todos los seres de mi familia, para que los defendáis de todo mal, en el alma y en el cuerpo y podamos así todos, un día, haceros corona en el Paraíso. Así sea.

Bienaventurado San Juan Bosco, rogad por nosotros.

Triple Invocación

Primera: A Jesús Sacramentado

Dulcísimo Jesús, que tenéis vuestras delicias en morar entre los hijos de los hombres y ser su alimento espiritual: por los méritos de San Juan Bosco que, con tanto celo, cultivó entre los jóvenes y en todo el pueblo cristiano, el amor y la unión frecuente con vos -¡Oh Jesús Sacramentado! concededme la gracia que humildemente os pido con todo el fervor de mi alma.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Jaculatoria

Sea alabado y reverenciado en todo momento, el Santísimo y Divinísimo Sacramento.

Segunda: A María Auxiliadora

Virgen Santísima, Auxiliadora de los Cristianos que, por medio de San Juan Bosco, habéis realizado y continuáis realizando tantas maravillas, concededme también a mí pobre pecador, por vuestra materna bondad y por los méritos de vuestro fiel Siervo, la gracia que humildemente imploro con todo fervor de mi alma.

Salve

Jaculatoria

María, Auxilio de los Cristianos, rogad por nosotros

Tercera: A San Juan Bosco

Y vos ¡oh San Juan Bosco! presentad mis súplicas a Jesús y a María; valoradlas con vuestra piadosa intercesión y, con la gracia que imploro, concededme también un amor cada día más ardiente al Santísimo Sacramento y a María Auxiliadora. Así sea.

Dígase ahora tres veces

¡Oh bienaventurado San Juan Bosco que dijisteis: “Fe -tened fe- y veréis lo que son los milagros”, ved que con fe viva os pido esta gracia.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Jaculatoria

Glorioso San Juan Bosco, rogad por nosotros.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: