Nueve Martes a Don Bosco: Cuarto Martes

Salesiano, San Juan Bosco, Don Bosco, Parroquia Espíritu Santo, Las CharcasPara empezar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, a mí me pesa, Señor, de todo corazón de haberos ofendido, y propongo firmemente nunca más pecar, confesarme, cumplir la penitencia que me fuere impuesta, y apartarme de todas las ocasiones de ofenderos. Os ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados, y así como os suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita, me los perdonaréis por los méritos de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta el fin de mi vida. Amén.

Oración

¡Oh glorioso San Juan Bosco! que con tan gran amor y celo cultivasteis las múltiples formas de apostolado que hoy florecen en la Iglesia: conceded a sus asociaciones el mayor progreso y desarrollo. Redoblad en todos los corazones la devoción a la Santísima Eucaristía y a María Auxiliadora de los Cristianos. Acrecentad en ellos el amor al Papa, el celo por la propagación de la fe, un solícito esmero por la educación de la juventud y grandes entusiasmos para suscitar nuevas vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras. Haced que en cada una de las naciones se fomente y arraigue la guerra contra la blasfemia y el mal hablar y contra la prensa impía; haciendo surgir en todas partes nuevos cooperadores para las diversas formas de apostolado recomendadas por el Vicario de Cristo. Conceded que tenga feliz éxito en la campaña por la modestia cristiana y consiga muchos sostenedores: infundid en todos los corazones católicos la llama de vuestro celo para que, viviendo en caridad difusiva, puedan, al fin de su vida, recoger el fruto de las muchas obras buenas practicadas durante ella. Así sea.

CUARTO MARTES: Consideraciones sobre la Resignación Cristiana

La palabra de Don Bosco

Nada debe turbarte. Quien a Dios tiene, todo lo tiene. El Señor es el dueño de casa; nosotros somos simples siervos. Lo que agrada al patrón eso debe agradar también a los siervos. En las mil y una circunstancias dolorosas porque tuvo que atravesar, siempre se sometió, con ejemplar resignación cristiana. Tomemos -decía- todo lo que sucede como venido de la mano de Dios y os aseguro que el Señor tendrá bien en cuenta nuestra humilde resignación. En cierta ocasión que se hallaba enfermo, le instaron a que pidiera a Dios, que rezara por su propia salud. “Si supiera que una sola jaculatoria -respondió- bastara para sanarme, no la diría”.

Ejemplo

A fines de 1852, Don Bosco, después de una serie indefinida de dificultades de todo orden, había conseguido levantar un cuerpo de edificio que pudiera albergar a centenares de niños que pedían ser admitidos en el Oratorio. Las obras estaban a punto de terminarse. Pero he ahí que el 20 de noviembre, debido a la ruptura de un andamio, se vino abajo una parte del tercer piso. Tres obreros quedaron gravemente heridos, y uno de ellos daba pocas esperanzas de curar. En medio de la general consternación Don Bosco repetía: “¡Hágase la voluntad de Dios! ¡Todo como El lo dispone!”.

Pero le estaba reservada una prueba mucho más difícil: Cuando estaba techando la obra y las tejas estaban ya en el techo listas para ser colocadas, comenzó un tan recio y pertinaz aguacero, que a la vuelta de varios días y noches de lluvia incesante, dejó las paredes transformadas en un montón de ladrillos y piedras sin argamasa. El agua se había llevado toda la mezcla.

Hacia la media noche del primero de diciembre, se sintió un fragoroso estruendo. Todos los niños y demás moradores del Oratorio salieron de los dormitorios. Era la nueva edificación que se había derrumbado, llevando consigo parte de la antigua casa.

La Santísima Virgen protegió invisiblemente a los niños. No hubo ninguna víctima personal. Pero, ¡qué lástima no darían aquellos pobres niños, envueltos en las frazadas, vagando por los patios a media noche y durante el crudo inviertno del Piamonte!.

Don Bosco los recogió a todos en el comedor y allí en la sacristía, se improvisó un dormitorio. Y no sólo nadie lo vio lamentarse, sino que, para animar a sus niños, bromeaba con ellos acerca de la “poco elegante” figura de algunos que no tenían más indumento que una multicolor frazada o la de otros que llevaban, como única prenda, algún sobretodo en que cabrían varios.

El diablo me ha jugado una mala partida -les decía- el no quiere el ensanche de mis obras; pero lo haremos lo mismo y a despecho de todos.

Florecilla

Soporta hoy, con especial solicitud, los defectos ajenos y procura no ofender a nadie.

Oración

¡Oh bienaventurado Don Bosco! Vos que en las horas amargas de vuestra vida y en las persecuciones que plugo a Dios permitir que se desencadenaran contra vuestra Obra, elevasteis siempre al cielo el sacrificio de un corazón cristianamente resignado: hacednos la gracia de que, cuando al Señor plazca enviarnos una prueba, sepamos sobrellevarla con resignación, para que ese dolor se trueque, un día, en gozo y placer en el Reino de los Cielos. Así sea.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Súplica a San Juan Bosco para obtener del Señor gracias especiales

¡Oh bienaventurado San Juan Bosco! Cuando vivías en la tierra, no había persona que a Vos recurriese sin recibir pronto consuelo y ayuda, pues, por medio de María Auxiliadora, conseguíais de Dios tantos milagros.

Ahora que moráis en el Cielo, tan cerca de Jesús y de María Auxiliadora- vuestra y a la par nuestra tierna Madre- ¿cómo no será mucho más grande vuestro valimiento y poder?

Pues bien: mirad el apuro en que me encuentro, la necesidad que me apremia y auxiliadme con vuestra intercesión valiosísima, obteniéndome la gracia que imploro.

(Aquí se nombra la gracia que se desea alcanzar)

También Vos, en vida habéis probado las privaciones, enfermedades, ingratitudes, afrentas, calumnias, persecuciones…y sabéis lo que es sufrir.

Por eso, oh San Juan Bosco, os ruego volváis benigno a mi vuestra mirada y me otorguéis cuanto os pido, o lo que fuere de mayor bien para mí.

Obtenedme, sobre todo, una perfecta conformidad con la voluntad de Dios, para que sea meritoria la cruz que la Divina Bondad se complace en regalarme.

Pongo, asimismo, bajo vuestro potente patrocinio a todos los seres de mi familia, para que los defendáis de todo mal, en el alma y en el cuerpo y podamos así todos, un día, haceros corona en el Paraíso. Así sea.

Bienaventurado San Juan Bosco, rogad por nosotros.

Triple Invocación

Primera: A Jesús Sacramentado

Dulcísimo Jesús, que tenéis vuestras delicias en morar entre los hijos de los hombres y ser su alimento espiritual: por los méritos de San Juan Bosco que, con tanto celo, cultivó entre los jóvenes y en todo el pueblo cristiano, el amor y la unión frecuente con vos -¡Oh Jesús Sacramentado! concededme la gracia que humildemente os pido con todo el fervor de mi alma.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Jaculatoria
Sea alabado y reverenciado en todo momento, el Santísimo y Divinísimo Sacramento.

Segunda: A María Auxiliadora

Virgen Santísima, Auxiliadora de los Cristianos que, por medio de San Juan Bosco, habéis realizado y continuáis realizando tantas maravillas, concededme también a mí pobre pecador, por vuestra materna bondad y por los méritos de vuestro fiel Siervo, la gracia que humildemente imploro con todo fervor de mi alma.

Salve

Jaculatoria

María, Auxilio de los Cristianos, rogad por nosotros

Tercera: A San Juan Bosco

Y vos ¡oh San Juan Bosco! presentad mis súplicas a Jesús y a María; valoradlas con vuestra piadosa intercesión y, con la gracia que imploro, concededme también un amor cada día más ardiente al Santísimo Sacramento y a María Auxiliadora. Así sea.

Dígase ahora tres veces

¡Oh bienaventurado San Juan Bosco que dijisteis: “Fe -tened fe- y veréis lo que son los milagros”, ved que con fe viva os pido esta gracia.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Jaculatoria

Glorioso San Juan Bosco, rogad por nosotros.

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